Esos días en los que la vida se pone un poco loca y uno hace cosas sin pensarlo y probablemente sin ganas, a pesar de no haber hecho eso antes, son excelentes. Es el sabor de romper la rutina? esa aburrida rutina que te pesa día a día y desgraciadamente, mientras más se centra en tu vida diaria es menos interesante romperla o modificarla, es una de las razones por las que vivir es algo de todos los días.
¿Qué seríamos sin una rutina que romper?¿Podríamos vivir sin la necesidad de un día dar un giro drástico a nuestro "modus operandi" diario? ¿Seríamos felices?.
La verdad, la respuesta está muy lejos de ser fácil, a pesar de ser preguntas simples.
De la misma manera que vivir carecería de sentido al no existir la maldad y la tristeza, creo que carecería de sentido levantarse sabiendo que todo será igual por más esfuerzo que hagamos. El sabor de vivir está en saber que si ponemos un poco de esfuerzo, es muy probable que lo que tanto nos atormentaba y nos dejaba de cama sin hacer nada, sea completamente diferente, se olvide por un tiempo, y al otro día te despiertes sin recordar qué hacías todos los días, o cómo lo hacías.
No sé, me ha pasado varias veces y hoy fué una.
Me desperté como cualquier día, desayuné (cosa ya muy extraña en mí), y prendí la computadora.
Después de un rato frustrándome porque mis manos y mi cabeza no coordinaban movimientos para jugar a cualquier cosa, decidí hacer un llamado. Arreglé con mi viejo para encontrarme con él, algo que siempre sucede a la inversa, es él el que me llama puteando porque nunca voy a visitar o nunca agarro el celular para hablar. Almorcé, y pum, de un segundo al otro y sin dudarlo estaba en viaje. Cuando llegué me puse a ayudarlo con unas cosas, pasamos un par de horas limpiando la pileta (ahora lo siento, uno de los únicos días de la semana con sol, y me estoy completamente agotado). Después me fuí con mi hermana a arreglar un par de cosas, a buscar a mi sobrina al colegio, a tomar la merienda juntos.
En fin, el punto es que, a pesar de no tener nada divertido o interesante para hacer, es posible levantarse y cambiar el día, capaz no divertirse, pero hacer algo que te dé placer.
Después de todo, la vida hay que vivirla, y ¿para qué vivir si no se puede moldear el destino?
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